La hortera enferma, amarilla y mona

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AMARILLO tú no tienes la mala suerte. MOLIÈRE descansa en paz
 
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Estás enfermo, sí. Aceptas valores e historias varias sin preguntarte el porqué.  Y es que una mentira dicha mil veces se convierte en verdad, en leyenda e incluso en mito. Ten cuidado.

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?…. ¿Alguien lo sabe?

Si tienes una percepción de la realidad neutra, objetiva y verdadera de lo que pasa a tu alrededor, me callo. Pero va a ser que no. Te dirigen los paradigmas, esas “verdades universales” que controlan y delimitan tu forma de ver la realidad descalificando lo que no es entendible. Eres un vago de pensamiento (te estoy insultando). Pero es verdad que es difícil, es difícil volverse ·crítico consciente· de presupuestos y puntos de vista establecidos. Si te gustan las hamburguesas del McDonalds y si te han pasado vídeos de cómo se hacen por qué las sigues comiendo, porque te gustan sin más. Yo la primera, cerda incoherente (me estoy insultando).

Miras y ves algo nuevo desde tu experiencia pasada que te prepara para volverlo a ver y clasificar. Por qué no ves algo nuevo desde la novedad y punto?…Es hora de que tengas alguna crisis, no? De las insostenibles que te hagan romper con círculos de poder artificiales, paradigmas y esos hablares que cuesta entender. Tampoco quiero ser muy pesada. Os volvéis a ver Matrix y ya está.

 Sigue fingiendo y mintiéndote; finge que vives, piensas y eres.

Te estoy dando este rollo para que vayas hacia la luz. La del túnel no, estate tranquilo. Aunque la muerte no es mala, ni el negro tampoco. Hablando de colores, el amarillo. Amarillo enfermedad, amarillo cosas malas, amarillo en teatro “vade retro”, por qué? Por El enfermo imaginario de Molière, si lo sabías…bien! es buena. Si no, yo te lo cuento…

“Hace años a… el Molière, director y actor, estaba representando la obra cuyo nombre ya he citado “El enfermo imaginario” encima del escenario con un batín amarillo. (Amarillo sí). Se puso malo durante la función (a lo mejor comió algo que llevaba amarillo, paella valenciana?…Sherlock ven al recate!!!) y a las 4 horas (más o menos) muere. Fin de la obra.”

El amarillo tuvo la culpa. Tontería verdad? pues hasta hoy que nos dura. Que no te gusta el amarillo, bien, que te gusta, también, pero que sea propio tu gusto no de fantasías ni teatradas.

Y ya,

os dejo con la paradoja de los monos y los plátanos que viene de lujo para lo que acabo de decir. Sed felices, es lo que os queda.

Ah, por cierto. La hortera lleva vendas, muchos metros, y pantalones amarillos. Molière yo te quiero.

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La paradoja de los monos y los plátanos

En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.

El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.

Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.

Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.

En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así” 

Por si te aburre leer. Copia y lo verás.  http://youtu.be/aD9zY0UTT8A

 

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